Los escudos corporales micénicos: una forma de obtener infantería pesada sin usar armadura.
Los escudos corporales fueron un sistema defensivo característico de los guerreros egeos.
El más primitivo, el escudo de torre, estaría en uso desde al menos el siglo XVII a. C. en la cultura minoica y posteriormente adoptado por la micénica.

Un modelo más avanzado, el escudo con forma de ocho, aparecería en torno al siglo XVI a. C., tanto en la cultura micénica como en la minoica.
Aparentemente cumplían una función similar, aunque el escudo de ocho tendría un diseño más elaborado.

El periodo de máximo uso y popularidad fue entre los siglos XVII-XV a. C., momento a partir del cual empieza a decrecer su popularidad. Probablemente, este uso decreciente se vería influido por la introducción de nuevos elementos defensivos corporales, como las armaduras de bronce, y quizá también por cambios en el modo de hacer la guerra.
Estos escudos seguirían en uso hasta al menos el siglo XII a. C., aunque con un perfil más discreto.

Evidencia arqueológica mas tardía del uso del escudo de torre y escudo de ocho. 1300-1250 a.C. Museo de Nafplio. Col. Imagen del autor
Composición descrita en la Ilíada de Homero, canto VII:
- Siete capas superpuestas de piel de toro.
- Una lámina exterior de bronce.
«…Áyax, semejante a una torre, se le acercó (a Héctor), ostentando broncíneo escudo hecho de siete pieles de buey. El excelente Tiquio, que habitaba en Hila, lo había construido con siete pieles de otros tantos robustos toros, recubriéndolas de bronce. Y llevando este escudo ante su pecho, Áyax Telamonio aproximose a Héctor…».
Probable composición basada en la experimentación y en los datos conocidos:
- Una única capa de piel de vaca o buey cruda.
- Armazón de madera y spina central.
- Urdimbre vegetal o tablillas de madera.
- Canteado.
- Tiracol o telamón.
¿Por qué una sola capa de piel?
Aquí tengo muy pocas dudas al afirmarlo, ya que son dos motivos fácilmente verificables.
El primero es el peso. El trozo de piel de vaca o buey cruda que se necesita para cubrir el escudo ya supone un peso muy alto. Dos capas lo hacen pesado innecesariamente, y me refiero a superar los diez kilogramos con dos capas. Este peso se alcanza sin contar los demás elementos del escudo.
Las historias que contiene la Ilíada se transmitieron oralmente durante siglos y no se recopilaron por escrito hasta varios siglos después de la cronología de estos supuestos hechos históricos. Los aedos, como buenos contadores de historias épicas, engrandecerían a los héroes con rasgos como la fuerza extrema para sorprender a su audiencia.
El segundo son las cualidades del material. El cuero crudo tiene propiedades completamente distintas a las del cuero curtido. Por lo tanto, no se puede considerar la resistencia de una piel curtida, que todos conocemos, similar a la de la piel cruda que se usaría para este tipo de escudos.
Los cueros curtidos modernos, que son la referencia actual para muchos de nuestros lectores, parten de una piel original y parecen lo mismo, pero nada más lejos de la realidad.
El proceso de curtición implica cambiar las cualidades del cuero para su conservación y para mejorar su uso en confección y apariencia.
Entre los procesos que van a cambiar estas características destacaría:
- La adición de sales o taninos vegetales, que altera estructuras internas y dureza.
- El movimiento de la piel, manual o mecánico, que resta cohesión a las fibras.
- El procesamiento mecánico destinado a reducir grosores y mejorar la penetración de los curtientes. Al igual que el proceso anterior, suaviza la piel reduciendo la cohesión de sus fibras, pero también su peso y su grosor. Las pieles de curtición se adelgazan habitualmente. Este procesamiento mecánico, además de reducir el grosor, suele consistir también en un raspado contra distintas superficies o maquinarias para romper aún más fibras.
- El engrasado, que suaviza y lubrica las fibras.
El resultado es una piel que aparentemente se parece a una piel cruda, pero que es completamente distinta en sus propiedades.
Por otro lado, mencionaremos qué peculiaridades tiene una piel cruda.
En su procesamiento:
- Se limpia superficialmente tras el desollado. Se eliminan así los restos de grasa y carne. Este proceso tiene un componente de fricción leve para la piel.
- Puede aportarse sal para su primera conservación, o ceniza, o dejarse secar al aire, ahumarse, o una mezcla de algunos o de todos estos procesos. Con esto se busca paralizar la descomposición, deshidratarla y detener la acción bacteriana, pero nunca curtir la piel.
Características del material:
- La piel cruda se pudre con la humedad.
- Las polillas la atacan con mucha facilidad y devoran la raíz del pelo.
- Los escarabajos y las polillas devoran el cuero.
- Su procesamiento resulta muy económico o gratuito en materiales.
- El material es muy maleable cuando está fresco.
- Se contrae al secar, lo que permite tensar las estructuras sobre las que se seque y aumenta su resistencia estructural.
- Una vez seco, es mucho, pero mucho más resistente al corte y a la perforación que cualquier cuero curtido.
- Su disponibilidad es alta y prácticamente inmediata debido a su escaso procesamiento, especialmente en climas secos.
- Requiere cuidados, como almacenarlo en zonas cálidas, secas o con humo. Necesita secados controlados tras las lluvias o tras un humedecimiento accidental.
Las pruebas
He tenido la ocasión de experimentar personalmente con cueros crudos y curtidos de diferentes animales, tanto salvajes como domésticos. Realicé sobre ellos pruebas de perforación con lanzas de acero, con una espada de tipo gladius hispaniensis y con hachas: armas con mucha mayor resistencia y capacidad de perforación que las de la Edad del Bronce.
Las pieles crudas ensayadas fueron:
- Toro, de la zona alta del cuello o morrillo.
- Piel dorsal de cocodrilo, con osteodermos.
- Piel sin rebajar del lomo de un hipopótamo.
Realicé estas pruebas con armas de acero de calidad, bien afiladas, a plena potencia y con experiencia en golpeo y estocadas.
Todas las anteriores son pieles crudas con uso histórico demostrado en la fabricación de escudos o armaduras a lo largo de la Antigüedad.
Todas ellas resultaron extremadamente resistentes. La piel de toro, en relación con su peso, era la más resistente. Matizo lo de «en relación con su peso», ya que una piel de hipopótamo seca puede tener de 2,5 a 3 cm de grosor y pesar de forma descomunal, y claramente eso va a ser mucho más resistente por su grosor total.
En todos los casos, la piel de toro cruda sufría menos daños y no se perforaba más allá de unos pocos milímetros en el peor de los casos.
Las pruebas estaban enfocadas a realizar el máximo daño, no a replicar las condiciones de combate. Eran condiciones estáticas, con golpes perfectamente perpendiculares al plano de la piel y con esta apoyada sobre superficies blandas, todo para maximizar los daños.
Me gustaría citar como dato aquellos escudos de vaca usados por los zulúes y otras tribus africanas que, con una sola capa cruda y sin más armazón que un palo vertical en su longitud, protegían perfectamente contra armas de hierro y acero.
No olvidemos que, en nuestro contexto, se enfrentarían a armas de bronce, pedernal y obsidiana.
La menor dureza de estos materiales no hace prácticos filos tan finos ni puntas tan agudas. Las armas de acero, muy posteriores, tendrían mejores capacidades de corte y perforación.
Tras lo anteriormente expuesto, creo que podemos desechar la practicidad de realizar un escudo corporal con varias capas de piel de vaca, por innecesariamente pesado.
El armazón, la urdimbre y el canteado
Volviendo al resto de los elementos que compondrían un escudo corporal, trataremos el armazón de madera.
El armazón de madera tendría como eje principal una spina central. Esta se aprecia en algunos modelos por el exterior, pero en la gran mayoría de las representaciones no resulta visible. Puede deberse a que se sitúa en el interior. Funcionaría del mismo modo; simplemente sería una elección basada en la estética.
Esta adición estructural es necesaria debido al tamaño y el peso del escudo. Evita deformaciones que de otro modo se darían muy habitualmente.

El cuero crudo, a pesar de su enorme dureza una vez seco, se deforma con facilidad cuando la humedad ambiental cambia. No significa que deje de ser útil, pero sí que, sin una estructura que lo mantenga en su sitio, se deforma con facilidad.
La urdimbre vegetal o las tablillas formarían el cuerpo del escudo.
Creo que afirmar una única forma de realizar esa parte sería un error, debido a lo dilatado en el tiempo de su uso. Hay que recalcar que se usó en una gran extensión de territorio, concretamente la zona del Egeo, que incluye gran parte de Grecia continental, Creta y probablemente las zonas de influencia micénica, como islas y localizaciones de Asia Menor. Lo lógico es que cada lugar y cada época introdujeran pequeños cambios, o formas muy distintas de conseguir un resultado semejante en cualidades.
El canteado. Se especula con que pudiera ser de cuero o metálico. Si bien el cuero crudo de los bordes no se va a cortar con facilidad, quizá la función del canteado aquí sea más estructural que protectora. Este uniría los diferentes elementos, que podrían ser urdimbre, cuero y armazón.
El tiracol o telamón, como prefiráis referiros a la correa de cuero que permite que el escudo cuelgue de su portador, es la gran peculiaridad de estos escudos. Permite al portador blandir armas a dos manos en conjunción con un gran escudo que actúa de barrera móvil.


Estos escudos funcionaban como una armadura, y no hay indicios de que sus usuarios los combinaran con más protección adicional que un casco o quizá un coselete ligero.
Intentar portar un escudo corporal con una armadura de tipo Dendra no solo no es práctico, sino que somete las piezas de la armadura de bronce a un gran desgaste. Es como si un caballero gótico del siglo XV luchara con un enorme pavés de ballestero medieval en un brazo: impracticable. Estos escudos son contemporáneos de las armaduras de tipo Dendra, pero eso no significa que su uso combinado fuera compatible. Normalmente, un usuario de una armadura completa —infantería pesadísima— sustituye los escudos grandes por otros medianos o pequeños, cuando no prescinde de ellos, por cuestiones de peso y movilidad.
¿Qué ventajas podrían aportar estos escudos?
En un contexto en el que los hostigadores —honderos, jabalineros y arqueros, principalmente— pueden diezmar con extrema rapidez a un contingente, estos escudos agrupados darían una cobertura eficaz a sus portadores y a las tropas cercanas.

Como puede verse en la daga de la cacería de los leones y en el ritón de Micenas, los hostigadores se entremezclan con los portadores de escudos corporales y los usan como barrera ante eventuales ataques cuerpo a cuerpo y proyectiles enemigos.

Poseer una infanteria de choque con características de infantería pesada
La ausencia de armadura, como ya hemos dicho, se resuelve con un escudo que actúa como tal; pero otra característica adecuada en la infantería de choque es usar armas pesadas.
Las lanzas, o más correctamente las picas, se blandían a dos manos.
Esto permite un arma más larga, más robusta y más contundente para el combate frontal.
Cargar contra un enemigo indeciso con un grupo de estos guerreros equipados con formidables picas sería una combinación de letalidad y defensa bastante útil en el momento adecuado.
La infantería que portaba estos escudos era una élite, rica y en muchos casos considerada heroica en su época y en siglos posteriores. Los vestigios que tenemos de estos escudos son siempre representaciones: frescos en palacios, tallas en marfil, grabados encontrados en tumbas con riquezas, objetos rituales… Todos ellos denotan un alto estatus de sus portadores.
Como curiosidad que refuerza esta pertenencia a la élite guerrera, hay que señalar que el escudo con forma de ocho era un objeto con un profundo significado religioso.

De izquierda a derecha: escudo corporal «corto», basado en los que aparecen en el ritón del Asedio, siglo XVI a. C.; escudo corporal basado en la daga de la cacería de los leones y en la representación del ritón de la tumba de pozo IV de Micenas, ambas aproximadamente del siglo XVI a. C.; escudo de ocho basado en la daga de la cacería de los leones, siglo XVI a. C. Réplicas realizadas por el autor Salvatore Rabito, de la sección de museografía de La Casa del Recreador.
A continuación os mostramos estas tipologías de escudo en uso:
Bibliografía utilizada
- Homero, Ilíada, siglo VIII a. C.
- D'Amato, R. y Salimbeti, A., Bronze Age Greek Warrior 1600-1100 BC, 2011.
- D'Amato, R. y Salimbeti, A., Early Aegean Warrior 5000-1450 BC, 2013.
- Smith, Allan J. C., Mycenaean Warfare and the Mycenaean Tower Shield: A Foundational and Experimental Study, 2015.
- Deligiannis, Periklis, The Figure-of-Eight Shield and Other Shield Types of the Bronze Age Aegean, 2009.
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