Los Banū Qasī [1] fueron una dinastía andalusí de origen hispanogodo que llegó a ser la más poderosa del Valle del Ebro durante los siglos VIII y X.  En ese tiempo alternó alianzas y guerras contra cristianos y musulmanes indistintamente en un juego de poderes que acabó dando forma a los futuros reinos de Aragón y Navarra.

ENCUADRE HISTÓRICO

Con la llegada del islam a la Península Ibérica y vencido en la Batalla de Guadalete el rey Don Rodrigo[2], muchas ciudades y zonas rurales de la Península acabaron sometiéndose a los nuevos conquistadores mediante pactos de sumisión o rendición que tuvieron como interlocutores a distintos nobles cristianos visigodos e hispanorromanos, los cuales acabaron por ser activos colaboracionistas de la nuevos gobernantes omeyas. Varios de estos nobles hispanos que aparecen en esta nueva realidad andalusí nos son conocidos por las crónicas históricas:  Oppas, Julián, Teodomiro (Tudmir), y Casio, sobre quien hablaremos a continuación, que llegó a fundar una dinastía que duró casi tres siglos de vida.

CASIO, UN MISTERIOSO FUNDADOR DINÁSTICO

Sobre Casio no sabemos apenas nada salvo unos apuntes en algunas crónicas.

Ibn Hazm de Córdoba nos menciona que Casio fue un “conde en época de los godos” y señor de varios territorios de la zona media del Ebro (actuales Navarra, La Rioja y Zaragoza) en época de la Batalla de Guadalete (711) que posiblemente tuvo a Zaragoza (Caesaraugusta) como su ciudad más importante. 

Posiblemente, tal como cree el estudioso Eduardo Manzano, Casio habría estado a cargo de la defensa de la frontera frente a los vascones[3].  Sin embargo, otros autores como Maribel Fierro o Jesús Lorenzo Jiménez afirman que, aunque existió, no fue un noble tan importante como pudieron serlo Teodomiro (Tudmir) o los witizanos como hasta ahora la historiografía nos ha hecho creer, sino que habría sido un señor o aristócrata más bien localizado en un territorio de ámbito comarcal.

Tras ver sus territorios afectados por las incursiones de Mῡsà y Tāriq hacia finales de 713, Casio realizó un pacto de clientela por conversión al islam (wala’ al-islām)[4] con los nuevos conquistadores musulmanes.

Tiempo después, las crónicas nos comentan que el noble visigodo marchó con Mῡsà ibn Nusayr[5] hasta Damasco para convertirse allí al islam[6] y obtener el beneplácito del califa Al-Walid y la confirmación de la tenencia de sus antiguos territorios como mawlà[7] de los Omeyas.

Genealogía de los distintos miembros gobernantes de los Banῡ Qāsī mencionados en el artículo. No aparecen los hermanos y ramas colaterales.  Fuente:  Enlace[8]

Tras este viaje a Damasco, no sabemos qué fue de él, aunque es de suponer como asegura Ibn Hazm  que formó una prolífica descendencia integrada por cinco hijos.  Llama la atención que uno de los hijos, Fortún, el mayor, lleve un nombre de origen hispánico, seguramente porque nació antes del viaje de su padre a Oriente.

LA CONSOLIDACIÓN DE LOS BANŪ QĀSĪ (SIGLO VIII-839): MŪSÀ IBN FORTÚN.

Las décadas siguientes son muy parcas en información y no es hasta mediados del siglo IX cuando volvemos a saber de sus descendientes, englobados en un linaje muladí (musulmanes de origen hispánico) conocido como los “Banῡ Qasī”( los hijos de Casio).

Estos primeros Banῡ Qasī documentados, al igual que su antepasado, continuaron sirviendo como mawlas al servicio del emir ʿAbd al-Rahmān I y su sucesor, Hishām I (788-796).  En esta época, serían una familia muy potentada con dominios rurales y urbanos a lo largo de la cuenca media del Ebro.

Tenemos algunas noticias de la primera generación de descendientes de Casio gracias a la obra de Ibn Hazm. Estos fueron: Fortún[9], Abῡ Tawr, Abῡ Salāma, Yῡnus y Yahyà.

De Fortún ibn Qasī nació Mῡsà, quien en calidad de mawlà participó en varias campañas al servicio de ʿAbd al-Rahmān I y de Hishām I.

En época de Hishām I, Msà ibn Fortún logró expulsar de Zaragoza al rebelde Saʿīd ibn al-Husayn Yahyà al-ʿAnsarī.  En recompensa por sus servicios, le emir nombró valí de varias zonas de la Marca Superior y a su hijo Mutarrif, gobernador de Pamplona (798)[10].

También Msà ibn Fortún mantuvo alianzas con los gobernantes cristianos presentes en el Pre-Pirineo navarro y la zona de Pamplona, una dinastía denominada por los andalusíes Banῡ Wannaqu (literalmente, “Hijos de Enneko o Íñigo”)[11]. 

Con ellos realizaron los Banῡ Qasī una alianza política y matrimonial que incluyó el casamiento de Mῡsà ibn Fortún con Oneka, madre de Iñigo Arista y viuda, de quien nacería el gran gobernante Mῡsà ibn Mῡsà, sobre quien volveremos más tarde. 

Mῡsà ibn Fortún moriría en el curso de una sublevación, de la que no se sabe si fue combatiendo contra rebeldes tal como aseguran Ibn Idharī en su Al-Bayān al-Magrib o Ibn Hayyān en el 797-798, o contra el emir tal como asegura al-ʿUdrī en el 802[12].

Por último. señalar que Mῡsà ibn Fortún tuvo una gran descendencia: el ya citado Mutarrif, Yuwartas, Garsiya[13] y Yῡnus.

Tras su muerte, vemos cómo en las dos primeras décadas del siglo IX se da un pulso por el control y reparto del Pre-Pirineo y de del Valle del Ebro entre los Íñiguez-Arista (Banu Wannaqu) y los Banῡ Qāsī que se iría alternando con alianzas efímeras con o contra los carolingios y los Omeyas según convenían el momento y las circunstancias.

MŪSÀ IBN MŪSÀ ‘EL GRANDE’ (839-907)

A Mῡsà ibn Fortún le sucederá su hijo Mῡsà que sería conocido también como Mῡsà ibn Mῡsà.  Las primeras menciones sobre este regente son del 839 donde comienza a asentar su poder en la llamada Marca Superior.  Fue tal su prestigio y su influencia que fue llamado el “tercer rey de Hispania” por los asturianos o “Mῡsà el Grande”. 

Ilustración 1. Estatua de Mῡsà ibn Mῡsà en Tudela (Navarra). Fuente: Pinterest

Esta etapa está marcada por el estrechamiento de la alianza entre los Banῡ Wannaqu (Iñiguez-Arista) y los Banῡ Qasī mediante una alianza matrimonial que casó a Mῡsà con su sobrina Assona Íñiguez, hija de su medio hermano Íñigo Arista de Pamplona (820).  Esta alianza permitió que los Banῡ Qasī protegieran los dominios de los Íñiguez-Arista contra cualquier atacante, ya fuese cristiano o musulmán.

 Sin embargo, a partir de la década del 840 vemos el distanciamiento entre Mῡsà ibn Mῡsà con los emires de Córdoba tras entrar en desacuerdo con los nombramientos de gobernadores de Zaragoza y Tudela.  Este distanciamiento, sin embargo, pasará también factura a los Iñigo-Arista por su apoyo y ligazón familiar con los Banū Qasī.

En el año 841, bajo ʿAbd al-Rahmān II, Mῡsà fue despojado de sus posesiones de Borja y Tudela, lo que le obligó a atrincherarse en Arnedo.

Ilustración 2. Castillo de Arnedo en la actualidad tras su restauración.  Fuente foto: Pinterest

Harit, gobernador omeya de Zaragoza, comienza a hostigarle lo que le exige buscar la ayuda de su cuñado García Iñiguez, hijo de Iñigo Arista.  Ambos clanes familiares, los Íñiguez-Arista y los Qasī se enfrentan en asaltos y emboscadas contra Harit a quien terminan haciendo prisionero.

Viendo que se complicaban las cosas en la Marca Superior, el propio ʿAbd al-Rahmān II salió en campaña en 842 contra Pamplona y los dominios de los Banū Qasī. 

En esta campaña se logró pactar un acuerdo donde se le concedió el amān (perdón) a Iñigo Arista y a Mῡsà ibn Mῡsà,  a cambio de ser nombrado valí de Arnedo y la libertad del gobernador de Zaragoza, Harit. 

Tiempo después, Mῡsà volvería a sublevarse otra vez más en 843 con apoyo de sus aliados y parientes pamploneses, pero acabaron siendo derrotados y heridos el propio Musa e Iñigo Arista.  

 Pese a estas derrotas, Mῡsà continuó con las revueltas qasíes que sólo pararon cuando consiguió el amān y concesiones especiales del emir.

En el 844, tuvo lugar la invasión vikinga del Guadalquivir que culminaron con su desembarco en las cercanías de Sevilla.  Nos cuentan los cronistas Ibn al-Qῡtiya e Ibn Hayyān, que el emir pidió la ayuda de Mῡsà ibn Mῡsà recordándole su obligación por los pactos de clientela relacionados con su antepasado Casio[14].  Sin embargo, Mῡsà se separó de las tropas emirales e hizo un ataque por su cuenta en Morón de la Frontera que resultó en una clamorosa victoria[15].

En los años siguientes vemos sublevaciones de Mῡsà ibn Mῡsà donde se repite el mismo patrón ya visto: alzamiento, sumisión tras una campaña de castigo de los Omeyas, apoyo de los Arista y ataques omeyas de castigo  contra los vascones de Pamplona y los Banū Qasī. 

Sin embargo, las cosas cambiaron con la muerte en 851 de Iñigo Arista.  Los pamploneses estrecharon lazos con el Reino de Asturias en tanto que el emir de Córdoba inició una política para llevar a su terreno a los díscolos Banū Qasī mediante la concesión de gobernaturas como las de Tudela o Zaragoza. 

Poco después, Mῡsà ibn Mῡsà fue ascendido a gobernador de la Marca Superior a cambio de garantizarse su lealtad en la defensa de la Marca Superior contra el Reino de Asturias y el de Pamplona.  Gracias a estas concesiones, el emir cordobés consiguió que poco a poco los lazos con los Íñiguez-Arista se fuesen separando.

Aunque Mῡsà ibn Mῡsà permaneció nominalmente leal a Córdoba, éste también por su cuenta entabló relaciones con los carolingios con quienes intercambió regalos diplomáticos.

En el 854, los toledanos se sublevaron contra el emir de Córdoba siendo apoyados militarmente por Ordoño de Asturias. En cambio, los fieles a Córdoba fueron fue apoyado por tropas de Mῡsà ibn Mῡsà. 

Una alianza posterior entre Ordoño de Asturias y los vascones de Pamplona hizo que un ejército emiral omeya comandado por Mῡsà atacara y saquease las tierras de Álava en represalia.

Evolución territorial de los dominios de los Banῡ Qasī desde su solar a los últimos reductos.  Podemos observar aquí los dominios de Mῡsà ibn Mῡsà. Fuente: Enlace[16]

Se dice que en vida Mῡsà fundó dos ciudades:  Una llamada Albelda, cerca de Nájera, que convirtió en su capital y otra, Qal'at Mῡsà (fortaleza de Musa, en español), que se correspondería con la actual Calamocha (Teruel).

En el año 859, un suceso reventó definitivamente ya la débil relación entre los Íñiguez-Arista y los Banū Qasī:  Los vikingos subieron por el río Ebro hasta Pamplona y apresaron a García Íñiguez, quien tuvo de pagar 90.000 piezas de oro por su rescate.  Ante estos hechos, Mūsà ibn Mūsà no sólo no acudió en ayuda de su pariente vascón sino que aprovechó para fortificar Albelda y varias fortalezas de sus dominios orientales.

Viendo la decepción de García Íñiguez con su pariente muladí, Ordoño de Asturias le propuso sellar una alianza[17] y unir sus ejércitos contra Mῡsà para destruir las fortalezas riojanas qasíes que amenazaban al reino astur-leonés.

El ejército cristiano se dividió en dos e invadió los dominios riojanos de los Banū Qasī:  Un contingente llegó hasta Albelda y comenzó a asediarla y la parte otra del ejército asturiano-navarro, se preparó para enfrentarse al ataque del Banῡ Qasī en las cercanías del monte Laturce[18]. 

La contienda acabó con el propio Mῡsà gravemente herido y huyendo del lugar mientras los cristianos diezmaban a la mayor parte del ejército musulmán.  Días más tarde, Albelda cayó y todos sus habitantes fueron masacrados.

En el año 860, el emir Muhammad I, molesto por esta derrota, destituyó a Mῡsà ibn Mῡsà como gobernador de la Marca Superior.  Pese a ello, el muladí siguió fiel a Córdoba, aunque apartado de sus funciones dirigentes.

Dos años más tarde, el ‘tercer rey de Hispania’ fallecía en Tudela tras las heridas sufridas por un lanzazo durante una reyerta con su yerno Ibn Azrāq ibn Mantīl, de quien Ibn Hayyān asegura era zalmedina en Guadalajara[19].

Su prestigio fue tan grande que en la crónica de Alfonso III de Asturias se le apodó como "el tercer rey de Hispania".

Le sucedió una numerosa descendencia:  Lubb (Lope). Ismāʿīl, Mutarrif. Fortún, Awriya (Oria) y una hija anónima (casada con Ibn Azrāq).

BIBLIOGRAFIA

CAÑADA JUSTE, Alberto (1980). “Los Banū Qāsī (714-924)”, Príncipe de Viana, 41, pp. 5-95.

FIERRO, Maribel (2009). “Algunas consideraciones acerca del Conde Casio”. Stud. hist., H.ª mediev., 27, 2009, pp. 173-180. Universidad de Salamanca.   Disponible online en: Algunas consideraciones acerca del Conde Casio = Some comments concerning count Casius (core.ac.uk)

IBN HAYYĀN (2003). La primera década del reinado de Al-Hakam I, según el Muqtabis II, 1 de Ben Hayyān de Córdoba (m.469h/1076 J.C.) Edición, traducción y notas de J. Vallvé y F. Ruiz Girela. Madrid:  Real Academia de la Historia

LORENZO JIMENEZ, Jesús (2009). Lorenzo Jiménez, Jesús: “Algunas consideraciones acerca del conde Casio”, Studia Historica, Historia Medieval, 27, pp. 173-180.

LORENZO JIMENEZ, Jesús (2010). La dawla de los Banū Qasī: origen, auge y caída de una dinastía muladí en la frontera superior de Al-Ándalus. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

LORENZO JIMÉNEZ, Jesús (2010). “El valle del Ebro a través de los Banû Qasî” en : Villa 3. Histoire et archéologie des sociétés de la Vallée de L’Èbre (vii-xie siècles) [en ligne]. Toulouse : Presses universitaires du Midi, 2010 (généré le 04 janvier 2024). Disponible online Internet : http://books.openedition.org/pumi/25476

LORENZO JIMENEZ, Jesús (2020). “El Tagr al-Andalus según los geógrafos y los compiladores musulmanes (siglos IX-XI)” en Arqueologia Medieval. Fortaleses a la Vall de l’Ebre (segles VII-XI).

MANZANO MORENO, Eduardo (1991). La frontera de al-Ándalus en época de los Omeyas. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid

MANZANO MORENO, Eduardo (2006). Conquistadores, emires y califas: los omeyas y la formación de al-Ándalus. Barcelona, pp. 19, 120 y 231-232.

ORELLA UNZUE, José Luis (2022). Los Banu Qasi: Vascones islamizados. Editorial Nabarralde.

PORRINAS GONZALEZ, David (2020). “Los Banu Qasi. Señores del Medio Ebro”.  Enlace: Los Banu Qasi, señores del medio Ebro - Desperta Ferro Ediciones (despertaferro-ediciones.com)

[1] También escrito como Ban Qāsī.

[2] Véase en este mismo blog: LA BATALLA DE GUADALETE (711):  DEL FIN DEL REINO HISPANOVISIGODO A LA CONQUISTA DEL ISLAM (lacasadelrecreador.com)

[3] MANZANO MORENO, Eduardo (1991). La frontera de al-Ándalus en época de los Omeyas. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid;  p. 112

[4] Un detalle jurídico y administrativo este del pacto clientelar que diferencia a Casio en su relación con los aristócratas árabes respecto de otros nobles como Teodomiro o los witizanos tal como señalan Maribel Fierro y  Lorenzo Jiménez.

[5] El famoso ‘Moro Muza’ de las crónicas y romanceros cristianos medievales.

[6] No fue el único, Ibn al-Qῡtiya dice que fueron hasta 400 hijos de nobles o nobles de origen hispano a Damasco junto a Mῡsà.

[7] Señor vinculado por lazos de clientela a un gobernador o aristócrata omeya árabe.

[8] Villa 3. Histoire et archéologie des sociétés de la Vallée de L’Èbre (vii-xie siècles) - El valle del Ebro a través de los Banû Qasî - Presses universitaires du Midi (openedition.org)

[9] En árabe, Furtn, pero lo transcribimos como Fortún en el artículo.

[10]  Mutarrif solo duraría un año como gobernador de Pamplona ya que fue asesinado por los locales.

[11] Llamados también Dinastía de los Íñiguez-Arista o los Aristas, términos que usaremos indistintamente en este artículo.

[12] Lorenzo Jiménez, Jesús (2010). La dawla de los Banū Qasī: origen, auge y caída de una dinastía muladí en la frontera superior de Al-Ándalus. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas; p.116-117

[13] Como podemos ver, algunos hijos llevaban aún nombres romanizados denotado el origen muladí de esta familia y una filiación con la dinastía pamplonesa de los  Banū Iñigo (Arista).

[14] Lorenzo Jiménez, Jesús (2010). La dawla de los Banū Qasī: origen, auge y caída de una dinastía muladí en la frontera superior de Al-Ándalus. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas; p.84

[15] PORRINAS GONZALEZ, David. “Los Banu Qasi. Señores del Medio Ebro”.  Enlace: Los Banu Qasi, señores del medio Ebro - Desperta Ferro Ediciones (despertaferro-ediciones.com) [Consultado el 1-1-2024]

[16] Fuente: Dinastía Banu-Qasi de Zaragoza (mercaba.org)  Tomado de: Martinez, E. Maqueda, C. (2010). Atlas de la Historia de España. Editorial Istmo, p. 72

[17]Que incluía además la mano de la hija de Ordoño, Leodigundia para el rey pamplonés y la promesa del Arista de no apoyar más a los Banū Qasī.

[18] También conocido como el collado de Clavijo.

[19] LORENZO JIMENEZ, Jesús (2020). “El Tagr al-Andalus según los geógrafos y los compiladores musulmanes (siglos IX-XI)” en Arqueologia Medieval. Fortaleses a la Vall de l’Ebre (segles VII-XI). Pages Editors.;. p.41

Dejar un comentario

Iniciar sesión


Categorías

arrow_upward