Con motivo del reciente logro obtenido por nuestros amigos de “La Casa del Recreador”, la musealización y divulgación del castillo de Alcaudete, he querido traer aquí un breve resumen de cómo eran las ciudades medievales. No se trata de un análisis en profundidad de la sociedad, la economía o la religión. Tampoco es el objetivo de este breve ensayo el realizar un análisis a la altura de los grandes medievalistas como Le Goff pero, sí se ha tratado que resulte del agrado de los curiosos y los amantes de la cultura.

¿Ciudades en la Edad Media?

La existencia de un grupo de personas que habiten una urbe con sus consecuentes sistemas de administración resulta, sin duda, el culmen de ese grupo humano y una de sus etapas de mayor esplendor.

En el año 711 la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica nos ha demostrado que, no fueron los núcleos cristianos los únicos en alcanzar estos grandes conjuntos urbanos. Los ejércitos visitantes, ya asentados, acumularon riquezas nutriéndose de mercados, comercios, explotaciones externas y todo tipo de oficios.

La separación física de la pobreza y la riqueza, la ciudad y el campo, se dio en el siglo XII. Grandes murallas, alcázares y ricos edificios en el interior de los cercos consumaron este proceso urbanístico. Otro caso de estudio, que no trataremos aquí, es la idea de las “ciudades musulmanas amuralladas”. Estas últimas, protegían a comerciantes y artesanos. Además, se solían encontrar coronadas por su gran centro neurálgico, la Mezquita Mayor.

Procederemos a realizar un breve resumen de la evolución urbanística medieval:

-          Siglos IX-X d.C. En esta etapa daba comienzo el proceso de concentración de las diferentes villas urbanas. Las ciudades de Oviedo y Pamplona son dos claros ejemplos. Estas surgen de la unión de pequeños hogares dispersos que, tras las conquistas de Alfonso VI (1040-1109), siguieron su curso a la par de ciudades como Soria, Segovia, Salamanca, Palencia y Cuéllar.

-          Siglos X-XI d.C. Las concesiones territoriales marcaron esta etapa. Esto se debe a su contemporaneidad con el mal llamado “proceso de reconquista”.

-          Siglos XI-XII d.C. Uno de los hechos más destacables fue el formidable desarrollo de la “Ruta Jacobea Primitiva” en Santiago de Compostela. El conocido “camino” adquirió gran importancia a lo largo del siglo XI. Originó un incremento del comercio interurbano, lo que fomentó la construcción de múltiples edificaciones emplazadas en la ruta peregrina. El conjunto de estos últimos acontecimientos dio lugar a la agrupación de una gran cantidad de hogares y ciudades de importancia.

-          Siglos XIII-XIV d.C. Observamos una mayor formación de núcleos cristianos en las costas. Estas destacaban por sus murallas y fortificaciones.

 Pero la edificación de grandes ciudades implicó una fuerte legislación, esta se conformó gradualmente a lo largo de la Edad Media. Los futuros fueros, normativas y concilios tomaron por ejemplo los vestigios heredados de sus antepasados romanos y visigodos.

“Las siete partidas de Don Alfonso el Sabio, al decir [Cómo debe ser aposentada la hueste (…)], aposentamiento [(…) que es así como la puebla de la villa]. Con excelente sentido urbanístico explica el monarca que el campo militar ha de disponerse según la conformación [(…) del logar fuere, luenga o quadrada o redonda]”

     

Probables restos de la a primitiva muralla prerrománica de Oviedo construida por el rey Alfonso II en el siglo IX. 

Modelos urbanos para una ciudad medieval

Las ciudades originadas a consecuencia del camino de Santiago podían dividirse en ciudades irregulares o regulares. Se formaban con una estructura longitudinal en consecuencia al “camino peregrino”. La población, se estableció a lo largo de la misma vía. Dejaron la zona central como única ruta para continuar la peregrinación, de este modo los peregrinos se encontraban obligados a pasar por la ciudad. Así, los viajeros hacían uso de sus negocios, comercios y posiblemente terminaban pernoctando en la villa. Algunas de estas poblaciones se encontraban cercadas por ríos de gran envergadura. Es por ello que, las autoridades mostraron gran empeño en la construcción de puentes y todo tipo de pasos, no hacerlo les podía costar la pérdida de un importante flujo de peregrinos.

Una de las curiosidades del modelo de ciudad descrito previamente, es la asimilación de los transeúntes. ¿Qué significa esto? Muchos de estos creyentes, en gran medida franceses, terminaban asentados en estas comarcas a lo largo de su viaje: lo que implicaba que muchos no llegaban a su destino final, Santiago.

Otro modelo de población era la formada alrededor de un monasterio. Este estilo de ciudad nos recuerda a los grupos de hogares que, se formaban alrededor de sus parroquias, llegando así a juntar a varias poblaciones y formando un núcleo urbano. Varios burgos se unían en torno a sus parroquias, concluyendo en el siglo XIII con las grandes ciudades amuralladas de trazado radial.

Por último, no debemos olvidar las ciudades edificadas por necesidad. En estas, se observan cambios graduales y en diferentes escalas. Otra opción, dentro de las villas regulares, resultaba ser la ciudad edificada por motivos geográficos: cercana a la frontera francesa, gozaba de excelentes comunicaciones y defensas.

¿Edad oscura?

A pesar de nuestra creencia popular, la Edad Media no fue una era de suciedad, ni atraso cultural o urbanístico. De hecho, gran parte de los pilares de Occidente que más tarde el propio Bonaparte llegó a usar, fueron forjados entre los años 476 y 1492, o 1453 según otros. Los recuerdos del Medievo inundan nuestras vidas y son las ciudades su mejor testigo.

Bibliografía

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