Un joven Napoleón leyó las hazañas de Alejandro Magno en Oriente y pretendió emularle.  Sin embargo, pese a los éxitos iniciales de su campaña en Egipto, las cosas cambiaron para él en Siria, que supuso para el general corso la primera de sus derrotas y el fin para él del llamado ‘sueño de Oriente’. 

CONTEXTO HISTÓRICO

Pese a los reveses sufridos por Napoleón en la Batalla del Nilo ante los ingleses, Napoleón mantenía gran parte de Egipto bajo su control desde su llegada.

Intentó en vano ganarse a su causa a la población local mostrando un gran interés hacia el islam financiando los tres días de festejos del Mawlid[1], modernizando El Cairo con obras de alumbrado público o implantando un servicio de limpieza pública de las calles. 

Sin embargo, estas medidas no fueron suficientes ya que el descontento hacia los franceses se hacía cada vez más evidente y en especial, cuando el Sultán Otomano Selim III declaró la guerra contra Francia apelando a la ŷihād y comenzaron a llegar a El Cairo rumores de que en Siria se estaba comenzando a acuartelar un gran ejército para atacar a Egipto.

El 20 de octubre de 1798 llegaron noticias que confirmaron estos rumores y se produjeron las primeras acciones violentas contra los franceses.  Dupuy, el gobernador militar de El Cairo murió asesinado al igual que miembros de la guardia personal de Napoleón. 

Aquella noche fue letal para los franceses que perdieron a 300 de sus militares.

La revuelta de EL Cairo, octubre de 1798.  Anne – Louis Girodet – Trioson (Wikipedia)

Los rebeldes acabaron atrincherándose en la gran Mezquita Al-Azhar pensando que el carácter sagrado del edificio los ampararía.

Sin embargo, Napoleón ordenó bombardearla primero y después asaltarla con su infantería.  Perecieron en la dura represión 2500 rebeldes y otros centenares en las ejecuciones sumarias en los días siguientes.  Finalmente, tras un mes violento que supuso grandes bajas entre los bandos francés y egipcio, Napoleón pudo dar por acabada la revuelta.

PREPARANDO LA CAMPAÑA DE SIRIA

Sin embargo, la mayor amenaza no estaba ahora en El Cairo sino en Siria donde Ahmad Ŷezzar[2] Pashá, estaba preparando su ejército para reconquistar Egipto con la posible ayuda naval de los ingleses.

Ahmad Ŷezzar Pashá (1720-1804) Gobernador de Acre y también de Damasco en el periodo de la invasión napoleónica de Siria.   Era apodado en árabe Ŷezzar, “El Carnicero” a causa de las represiones sanguinarias que había realizado en el pasado.  Hijo de un cristiano bosnio, había sido vendido como un esclavo en Egipto. Entró como simple mameluco y fue ascendiendo posiciones hasta alcanzar la gobernatura.  Pintura de Thomas Aldrige. Fuente Wikipedia /CC

En febrero de 1799, para hacer frente a esta amenaza que llegaba de Siria, Napoleón decidió tomar la delantera y formó una gran tropa con un total de 13.000 soldados configurada por cinco unidades:  Cuatro divisiones de infantería a la cabeza, respectivamente, de los generales Reynier, Kléber, Bon y Jean Lannes y otra de caballería comandada por Murat.

Sin embargo, estas divisiones se hallaban bastante mermadas en hombres, medios y bastimentos ya que los navíos ingleses patrullaban el Mediterráneo bloqueando cualquier transporte por mar que llevase a los franceses nuevos suministros y hombres.  Esto dejó a Napoleón en una situación de desventaja teniendo que depender de sí mismo y de sus hombres en una tierra cada vez más hostil contra ellos.

EN MARCHA HACIA SIRIA

Desde El Cairo, Napoleón y sus 13.000 soldados emprendieron la marcha hacia Siria a través de la Península del Sinaí, todo un desafío que puso a las fuerzas napoleónicas al límite. 

Atravesada la Península del Sinaí, el ejército de Napoleón llegó el 17 de febrero de 1799 ante la fortaleza de El-Arish, defendida por 2000 soldados turcos.  

Tras varios días de duro asedio donde la artillería jugó un importante papel, la fortaleza se rindió y Napoleón permitió a los soldados supervivientes marcharse con honores con la promesa de que no volverían a alzar las armas. Mientras, por su parte, un grupo de 300 soldados musulmanes desertó y se pasaron al bando napoleónico.

Tras dejar la fortaleza de El-Arish, las tropas napoleónicas cruzaron lo que hoy es la Franja de Gaza cuya ciudad se rindió el 24 de febrero.  Tras esta campaña prosiguieron camino de Jaffa.

Campañas de Napoleón en Egipto y Siria (1798-1799).  Fuente foto: Enlace: Victoria Gasteiz Museo Virtual Napoleón[3]

EL SITIO DE JAFFA

Una vez que llegaron ante los muros de Jaffa, las tropas francesas comenzaron su asedio el 3 de marzo y entablaron un duro combate en los siguientes días donde descubrieron que los soldados que habían sido liberados en El-Arish habían incumplido su promesa de no combatir a los franceses y se habían unido a la guarnición de Jaffa reforzándolas.

Tras varios días de combates, Napoleón envió a un par de mensajeros para pedir la rendición de la ciudad, sin embargo, el gobernador de Jaffa mandó hacerles prisioneros y decapitarlos, mandando exhibir de modo humillante sus cabezas sobre las murallas. 

Esto enfureció aún más a Bonaparte quien ordenó no tener clemencia alguna con la guarnición de Jaffa. Al día siguiente, miles de soldados franceses entraron en la ciudad a sangre y fuego saqueándola durante 24 horas seguidas y cometiendo toda clase de atrocidades y violaciones.

Para dar un castigo ejemplar, además, Napoleón ordenó reunir en una playa al sur de Jaffa a unos 3000 prisioneros de guerra de la derrotada guarnición (entre los que se encontraban los soldados perdonados de El-Arish), y, allí mismo, según cuenta Napoleón en sus memorias, los mandó fusilar con la justificación de que no disponía de suficientes medios y alimentos para mantenerlos[4], aunque en realidad se trataba de eliminar el mayor número de hombres para así mermar los apoyos  de Ahmad Ŷezzar Pashá.

Sin embargo, poco le duró el disfrute de esta victoria ya que una epidemia de peste (o cólera según qué autores) comenzó a causar estragos entre la tropa napoleónica pese a los cuidados que puso para evitar los contagios y cuidar a los enfermos organizando hospitales de campaña. 

Napoleón visita a las víctimas de la peste en Jaffa.  Antoine – Jean Gros.

Para dar ánimos a las tropas, el mismo Napoleón arriesgó su propia salud visitando a los enfermos y ayudando a enterrar en las fosas comunes a los fallecidos[5]

Esta epidemia supuso un gran desastre para los soldados de Napoleón ya que aparecían diariamente 270 nuevos casos de los cuales el 92% de los enfermos fallecía. 

Sin embargo, la campaña de Napoleón en Siria no podía detenerse.  El 14 de marzo mandó reunir a sus soldados sanos y partió hacia Haifa, que fue tomada sin resistencia, y desde allí tomó el camino de Damasco rumbo a Acre.

EL SITIO DE ACRE

Tras cuatro días de marcha, el 18 de marzo, Bonaparte llegó con su ejército ante la ciudad de Acre. 

Esta ciudad estaba en una península y contaba con unas formidables defensas tanto terrestres como costeras de la época de las cruzadas a las que fueron añadidas otras ya en tiempos de los mamelucos y los otomanos.  Además, la presencia de un terreno pantanoso infestado de mosquitos en los alrededores daba a estas defensas una ventaja extra.

Acre en la actualidad.  Como podemos ver, la parte antigua se encuentra en el borde de una península flanqueada por murallas costeras y terrestres que formaban en época de Napoleón un doble cinturón de defensas que aún hoy pueden observarse. Fuente: Wikipedia/ CC

Acre (o San Juan de Acre en las crónicas medievales) tenía una gran carga simbólica e histórica para Napoleón y sus hombres ya que fue la última ciudad de la Cristiandad en Tierra Santa en caer ante el empuje del islam.

El comodoro  inglés, aliado de los turcos, Sir William Sidney Smith (1764-1840), combatiendo durante el Sitio de Acre (1799). Cuadro pintado por Jonh Eckstein. Fuente: Wikipedia /CC

Sin embargo, Napoleón sufrió un contratiempo. La flotilla que llevaba por mar la artillería napoleónica fue capturada por los ingleses del comodoro Sir William Sidney Smith, los cuales dieron a los otomanos estos cañones franceses capturados además de hombres, bastimentos y armamento adicional.

Gracias a las ayudas recibidas de parte de los ingleses, Ahmad Ŷezzar Pashá, concentró aquí sus esfuerzos para detener a Napoleón ordenando montar la artillería napoleónica capturada en las murallas para defender la ciudad.  Además de sus propios 35.000[6] soldados otomanos, Ŷezzar Pashá contaba para la defensa de Acre con el apoyo de los 600 hombres del comodoro Smith[7].

Esta eventualidad obligó a Napoleón a recurrir a tácticas de asedio que requerían más tiempo de preparación como la realización de minas con zapadores, el uso de escalas de madera o las trincheras de tierra.

El primer intento de asalto a Acre llevado a cabo el 28 de marzo fue un desastre para los franceses ya que las escalas de madera fabricadas no alcanzaban la altura máxima de las murallas. 

Para dar un escarmiento público y evitar una quinta columna dentro de Acre que pudiese ayudar a los franceses, Ŷezzar Pashá ordenó llevar a cabo una acción digna de su apodo de “El Carnicero”: Ejecutar a todos los cristianos que vivían en la ciudad pese a las protestas del Comodoro Smith que lo consideraba una barbarie.

Durante el siguiente mes y medio de asedio hubo hasta un total de ocho intentos más de ataque que acabaron en fracaso.

Para complicar aún más la campaña militar, debido a que las líneas francesas cruzaban por las ya mencionadas lagunas pantanosas de Acre, estalló una epidemia de malaria que afectó gravemente al ejército de Napoleón.

Entretanto, Ŷezzar Pashá mandó emisarios a Damasco y a las tribus beduinas de desierto para solicitar refuerzos en su lucha contra los franceses.

LA BATALLA DEL MONTE TABOR

A Napoleón se le unieron algunas unidades de jinetes drusos de la zona que les hicieron de exploradores y guías en la zona.

Mientras las tropas se reorganizaban como podían, llegaron noticias de la llegada por el norte de un gran ejército otomano comandado por los pashás de Alepo y de Damasco que venían en auxilio de la sitiada Acre así como de cientos de milicianos sirios y beduinos junto a ellas.

Dejando la mayor parte de sus tropas de infantería asediando la ciudad, Napoleón se dirigió con 4500 hombres acompañado por Kléber, Junot y Murat y sus regimientos al encuentro de los otomanos y sus aliados mamelucos, beduinos y sirios.

Bonaparte ordenó a sus generales dividirse en unidades para explorar el terreno e interceptar los convoyes y las patrullas de soldados otomanos y aliados que iban llegando desde el norte y el noreste. 

Los soldados de Junot ocuparon Nazaret y con la ayuda de jinetes drusos[8] aliados localizaron a cientos de jinetes mamelucos y turcos que se hallaban en las cercanías y los combatieron, derrotándolos.

Mientras tanto, el 6 de abril, Kléber y sus hombres localizaron y expulsaron al ejército de voluntarios beduinos cerca de Canaán y al cruzar el río Jordán hallaron a otro grupo de beduinos que se encargaban de aprovisionar de víveres a los otomanos. También este grupo fue vencido.

Los 1500 hombres de Kléber continuaron reconociendo en los días siguientes con la ayuda de aliados drusos los márgenes del río Jordán.  El día 16 de abril observaron un gran ejército de 35.000 soldados otomanos y mamelucos estaban acampados en las cercanías del Monte Tabor. 

Antes del alba, Kléber decidió atacarlos formando dos cuadros de combate que resistieron duramente las cargas de caballería de los espahíes y mamelucos pese a estar agotados y sedientos.

La Batalla del Monte Tabor  Léon Cogniet. Podemos ver uno de los cuadros de combate formados por Kléber aguantando los envites de la caballería musulmana.  Pinterest (Dominio Público)

Cuando todo parecía perdido para los franceses, la providencial llegada de Napoleón con 2500 hombres y la eficacia de su caballería y artillería cambió el signo de la batalla.

Napoleón hizo que un grupo de 300 de sus soldados se separase de las fuerzas principales y les mandó a saquear el campamento otomano. Los otomanos creyeron que estaban siendo atacados por los franceses desde varios flancos por un gran ejército y comenzaron a huir en desbandada en todas las direcciones.

En total, los otomanos tuvieron unas 6000 bajas más otros 500 soldados que fueron hechos prisioneros. Por la parte francesa sólo 20 soldados franceses fallecieron. Aquella fue una de las derrotas más humillantes para Selim III y una de las causas de su posterior caída en desgracia.

EL ULTIMO (Y FALLIDO) ATAQUE FINAL A ACRE

Derrotado el ejército otomano de auxilio, Napoleón regresó con sus tropas al campamento desde donde se asediaba Acre. 

A Jaffa llegó una flotilla de navíos franceses que llevaban unos cañones de mayor calibre que ayudarían al asedio de Acre.  Sin embargo, Napoleón, en vez de esperar a que llegasen a Acre y colocarlos en las posiciones adecuadas para reiniciar un asedio a una mayor escala, inició de nuevo varios ataques infructuosos que comenzaron a desmoralizar a los sitiadores franceses.  Una situación que además se agravó con la falta de víveres y municiones.

Estas derrotas continuas hicieron que en el campamento francés la moral comenzase a flaquear y más tras las informaciones que llegaban desde Francia traídas por un comerciante copto que puso al día a Napoleón de lo que sucedía en Europa.

En los días siguientes, un impaciente Napoleón Bonaparte se dedicó con todas sus fuerzas a lanzar un intenso ataque final sobre una torre de la muralla, a la que llamaron la ‘torre maldita’. Gracias a la técnica de minado, se logró abrir en ella una brecha que permitió a los soldados franceses atravesar la primera línea de murallas. Sin embargo, la tenaz defensa británico - musulmana les rechazó en la segunda línea con el lanzamiento de granadas, piedras y flechas. En la operación casi perdió la vida uno de sus generales más valerosos, Lannes.

A primeros de mayo se divisó en el horizonte una flota de navíos que los franceses creyeron eran de las tropas de refuerzo prometidas por su país. Sin embargo, los ánimos decayeron al ver que era un nuevo contingente de 10.000 soldados anglo-turcos que venían desde Rodas en socorro de los asediados de Acre.

Ante esta nueva amenaza,  Napoleón ordenó sus ataques sobre Acre y siempre por la misma zona de la brecha.  Esto ocasionó que tuviese un desencuentro con Kléber quien le recriminó su impaciencia, su error de atacar por la misma zona y  de no colocar los cañones de gran calibre llegados desde Jaffa para el asedio. 

El 10 de mayo se llevó el ataque más intenso sobre Acre, siempre por la misma zona de la brecha, que supuso la muerte de su general Bon.

Uno de los fallidos asaltos finales a San Juan de Acre. Grabado del siglo XIX.  Fuente: Pinterest

Este asalto final fallido colmó, y con razón, la paciencia de los soldados de Napoleón quienes se negaron a participar en más asaltos y comenzaron a dudar de su general como líder.

Desde que comenzó el asedio se habían realizado 14 asaltos que terminaron en fracaso y con cientos de muertos y heridos que creían se podían haber evitado con una mejor táctica.

Por su parte, los ingleses y otomanos empezaron a desembarcar sus efectivos en las costas cercanas a Acre.

Esta noticia supuso un jarro de agua fría para Napoleón quien escribiría en sus memorias que por culpa del comodoro Sidney Smith “(…) perdí mi destino en Acre[9].   Su sueño de ser un nuevo Alejandro Magno en Oriente se desvanecía a pasos agigantados.

Tras más de 60 días de asedio, el 20 de mayo, Bonaparte ordenó levantar el campamento e iniciar el camino de vuelta no sin antes ordenar bombardear la ciudad con los cañones de Jaffa, pero esta vez buscando masacrar a la población civil.

En la campaña de Siria se habían perdido más de 5000 vidas francesas (de ellas, 2000 en Acre) a causa del hambre, las enfermedades o los duros combates. También habían fallecido algunos de sus generales más valiosos como Louis Cafferelli[10] y el general Bon[11].  Otros generales como Lannes y Beauharnais resultaron gravemente heridos.

Tumba del General Caffarelli en Acre, en la actualidad (foto Wikipedia)

EL HUMILLANTE REGRESO A EL CAIRO

La travesía hacia Egipto estuvo llena de penalidades por el hostigamiento de las tribus árabes y los mamelucos y en especial, por la falta de agua y víveres.  Incluso, muy a su pesar, Napoleón tuvo que ordenar abandonar su suerte a 30 de sus hombres moribundos.

LA BATALLA DE ABOUKIR Y EL FIN DE LA CAMPAÑA EN EGIPTO

Napoleón llegó a El Cairo el 14 de junio de 1799 donde se enteró que Sir Sidney Smith había embarcado a 15000 soldados otomanos comandados por Mustafá Pachá rumbo a Aboukir, cerca de Alejandría. 

Reuniendo las tropas que pudo, Napoleón marchó hacia Alejandría. El 25 de julio, les presentó batalla muriendo unos 3000 otomanos. Los franceses perdieron 1000 hombres, pero Napoleón obtuvo una gran victoria, que sería además la última de sus batallas en Egipto.

Sin embargo, con el Mediterráneo bloqueado por los ingleses, Napoleón sabía que no llegarían nuevas tropas de refuerzo por lo que consideró que su destino en Egipto estaba acabado.

En secreto, y sólo con la compañía de un selecto grupo de oficiales y sabios, Bonaparte zarpó el 23 de agosto y abandonó a sus hombres acantonados en Alejandría al mando de Kléber a quien designó como su sustituto por carta.

Tras 41 días de arriesgada navegación por el Mediterráneo, Napoleón llegaba a Francia y, a finales de ese año de 1799, se hacía con el control del gobierno francés después del Golpe del 18 de Brumario.

BIBLIOGRAFÍA

CERVERA, Francesc (2023). “El Asedio de Acre: La primera derrota de Napoleón” en Historia National Geographic. Enlace: La primera derrota de Napoleón: el asedio de Acre (nationalgeographic.com.es)

COLE, Juan (2007). Napoleon's Egypt: Invading the Middle East. Palgrave Macmillan.

CHANDLER, David (2015). Las campañas de Napoleón. Un emperador en el campo de batalla de Tolón a Waterloo (1796-1815). La Esfera de los Libros

DEL REY VICENTE, Miguel (2022). Napoleón en Oriente: Las campañas de Egipto y Siria. La esfera de los libros (Historia). Madrid.

FERREIRO, Miguel Ángel (2019). “La mayor humillación del Imperio Otomano: La Batalla del Monte Tabor” en Web El Reto Histórico. Enlace disponible en: La mayor humillación del Imperio Otomano: La batalla del Monte Tabor (elretohistorico.com)

MIKABERIDZE Alexander (2022). Las Guerras Napoleónicas. Una historia global (Versión integral). Desperta Ferro Ediciones.

RIVER, Charles (2018). Napoleon in Egypt: The History and Legacy of the French Campaign in Egypt and Syria. Charles River Editors.

ROBERTS, Andrew (2016).  Napoleón: Una vida.  Ediciones Palabra. Madrid.

SOLE, Robert (2001): La expedición Bonaparte. El nacimiento de la egiptología. Barcelona, Edhasa.

STRATHERN, Paul (2009).  Napoleón en Egipto: El ensayo sobre la campaña napoleónica de Egipto. Planeta.

[1] Festejos por el nacimiento del Profeta Mahoma. Equivale en un contexto cristiano a la Navidad de Jesucristo que celebramos tradicionalmente.

[2] Palabra que significa en árabe ‘El Carnicero’ quizás un apodo que le fue dado a causa de su crueldad.

[3] Enlace:  GUERRAS NAPOLEÓNICAS. (vitoria-gasteiz.org.es)

[4] Lo que no era verdad ya que según el biógrafo de Napoleón Andrew Roberts sí disponía de 400.000 raciones de galletas saqueadas de Jaffa.  Cree Roberts que en esta matanza de árabes y otomanos hubo un elemento racial dado que si los prisioneros hubiesen sido europeos habrían sido tratados con una mayor benignidad.  Cfr. ROBERTS, Andrew (2016).  Napoleón: Una vida.  Ediciones Palabra. Madrid.

[5] CERVERA, Francesc (2023). “El Asedio de Acre: La primera derrota de Napoleón” en Historia National Geographic. Enlace: La primera derrota de Napoleón: el asedio de Acre (nationalgeographic.com.es)[Consultado el 12/10/2023]

[6] Eran soldados de diversos orígenes: bosnios, griegos, árabes, beduinos, egipcios… A los que se les unieron otros llegados desde Rodas. GUERRAS NAPOLEÓNICAS. (vitoria-gasteiz.org.es)

[7] CERVERA, Francesc (2023). “El Asedio de Acre: La primera derrota de Napoleón” en Historia National Geographic. Enlace: La primera derrota de Napoleón: el asedio de Acre (nationalgeographic.com.es)[Consultado el 12/10/2023]

[8] Los drusos son una minoría religiosa que vive entra Palestina, Líbano y Siria. Aunque en su origen fueron musulmanes chiítas de Egipto con el tiempo este islam se convirtió en una fe sincrética que unía el monoteísmo coránico con elementos de otras religiones y el neoplatonismo en la que se incorporó conceptos como la reencarnación y la teofanía.  Su libro religioso es la Epístola de la Sabiduría.

[9]  ROBERTS, Andrew (2016).  Napoleón: Una vida.  Ediciones Palabra. Madrid: p. 189

[10] Quien falleció de una gangrena el 28 de abril de 1799  tras perder su brazo derecho el 9 de abril.  Había acompañado a Napoleón en Malta y Egipto y colaboró en el diseño del futuro Canal de Suez.  Su tumba aún se halla en Acre.

[11] Quien resultó herido de muerte en el asalto a la “torre maldita” de Acre el 10 de mayo.

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