UNA APROXIMACIÓN A LA MODA

UNA APROXIMACIÓN A LA MODA

«Porque hoy un vestido, y mañana otro, y cada fiesta con el suyo: y lo que hoy hacen, mañana lo deshacen, y cuanto ven tanto se les antoja. Y aun pasa mas delante el furor, porque se hacen maestras é inventoras de nuevas invenciones y trajes...» Fray Luis de León, siglo XVI.

«Siempre la moda fue la moda. Quiero decir que siempre el mundo fue inclinado a los nuevos usos. Esto lo lleva de suyo la misma naturaleza. Todo lo viejo fastidia." Benito Jerónimo Feijoo, siglo XVIII.

«La moda es simplemente una forma de fealdad tan insoportable que nos vemos obligados a alterarla cada seis meses”. Oscar Wilde, siglo XIX.

 

La moda está asociada al poder económico, a los avances técnicos, al estatus social, al consumo y al lenguaje no verbal. Es un componente de identidad.

El término moda referido a la indumentaria aparece por primera vez en los Avisos de Pellicer (1640): «El Señor Duque de Alburquerque está ya vestido de color a la moda, para partir a Flandes con el puesto de Maestre de Campo». Y en 1641, Vélez de Guevara, en El Diablo Cojuelo, escribe: «vieron entrar por la posta, tras un postillón, dos caballeros soldados vestidos a la moda».

Pero ¿cuándo empezó la moda entendida como el gusto cambiante en el modo de vestir? ¿Por qué surgió? ¿Cuándo tuvo el ser humano necesidad de autoafirmación, distinción y expresión frente al otro? Y sobre todo, ¿quién dictaba las normas?

De acuerdo con otros investigadores, se puede afirmar que la moda empezó en el siglo XIV y más concretamente en sus últimas décadas, cuando la ropa no solo sirve para protegerse de las inclemencias del tiempo o para diferenciar entre ambos sexos o clases sociales. Hasta ese momento, la ropa estaba más o menos estandarizada, seguía patrones rígidos, hasta el punto de que era la calidad de los tejidos, su corte y color – tintura, lo que lograba la diferenciación buscada por las clases más poderosas del resto de la población.

El siglo XIV fue una época convulsa a causa de la peste, las guerras, el hambre y el aumento de la población en las urbes por el abandono de las zonas rurales. Ocurrirá, además, un hecho insólito: los campesinos económicamente mejor situados imitarán los diseños, cortes y estilos de las clases altas. Será a partir de los años 30 cuando se observe una lenta pero constante evolución en algunos vestidos. Y será alrededor de los años 70 cuando tendrá lugar una transformación revolucionaria en algunas prendas, que conllevará la creación de gremios especializados en el corte y confección de las mismas. Debido a su complejidad se necesitan manos expertas: los sastres las tienen que amoldar perfectamente al cuerpo, por lo que se tienen que hacer a medida.

moda siglo de oro

1356-1360. Retablo de los Santos Juanes, Maestro Santa Coloma de Queralt. Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona.

Pero otra de las cuestiones interesantes es por qué surge la moda y por qué concretamente en Europa. Para la experta en indumentaria Doretta Davanzo se debe a la propagación del cristianismo, que va unido al libre albedrío, es decir, a la capacidad de tomar decisiones para dirigir la propia vida terrenal. Esto daría lugar a un cambio no sólo en lo político y social, también en la manera de vestir. En las otras dos religiones que conviven con el cristianismo la indumentaria permanecerá más estática, inmutable, bajo normas estrictas.

El primero de los cambios importantes se dará en las mangas: estas se empiezan a confeccionar independientemente del resto del cuerpo y se insertan con ayuda de unas sisas. Aparecen mangas hinchadas y recogidas en la muñeca, y otras muy ajustadas con el puño en forma de embudo. El estilo francoborgoñón va a calar en la Península Ibérica: los trajes se ajustan al pecho, marcándolo, y se despegan del cuerpo desde la cintura. Se abren algunas prendas por delante de arriba abajo y las mangas y la delantera se llenan de botones. Las mangas de las prendas de encima se acortan hasta los codos, podrán llevar adornos. El capirote se ajusta a la cabeza por la abertura que encuadra el rostro, su punta se alarga. El calzado será estrecho y algunos, al mediar el siglo, se rematarán en punta cuya longitud irá en aumento. Como vemos, y como suele ocurrir, lo que empieza como novedad discreta, acaba exagerándose hasta el extremo. En las últimas décadas se entretallan los bordes de los vestidos y de algunos tocados. Aparece la hopalanda, un sobretodo lujoso, talar, de grandes volúmenes y con cuello alto.

moda tercios

1356-1360. Retablo de los Santos Juanes, Maestro Santa Coloma de Queralt, Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona.

En el mundo de los hombres, la nobleza empieza a usar las "calzas" ajustadas, decoradas y de colores vistosos, siguiendo unas influencias estilísticas que proviene de Alemania y de Italia.Pero será en los años 70, en el ámbito militar y entre la gente joven, cuando se observan las transformaciones más radicales: las prendas cortas pasan al vestuario civil. La ropa militar ya no vale tras los nuevos cambios en la armadura gótica, y teniendo en cuenta la mentalidad de la época, nada se puede desperdiciar: el jaque pasa a ser la jaqueta y el jubón de armar es el jubón a secas. Eran prendas muy ceñidas y abombadas, ya que se forraban con telas y se rellanaban de algodón para dar espesor y forma al cuerpo. Al ser muy cortas se muestran por primera vez los muslos en público. Un poco antes de 1370 el pelo se estila muy corto y se rasura la nuca, coincide con el aumento en altura de los cuellos de los vestidos. Al poco tiempo los jóvenes burgueses se unirán a estas tendencias.

En cuanto a las mujeres, estas mostraran toda la garganta y los hombros, lo que es absolutamente revolucionario. El vuelo de la falda va en aumento, apareciendo una cola por detrás. Se observa el uso de chapines y se pone de moda recoger el pelo con la cofia de tranzado, estas dos particularidades, altos chapines y larga cofia de tranzado, serán señal de identidad de las españolas. El pecho se lleva muy ajustado, a imitación de los hombres, por lo que irá bien forrado. A finales del siglo aparece un pequeño manto, con un pequeño cuello levantado, que llegará más o menos hasta las caderas.

Bibliografía:

  • Aragonés Estella, Esperanza: La moda medieval navarra, siglos XII, XIII y XIV. Cuadernos de etnología y etnografía de Navarra, Año nº 31, Nº 74, 1999.
  • Astor Landete, Marisa: Indumentaria e Imagen. Valencia en los siglos XIV y XV, Valencia.1999.
  • Aymerich Bassols Montserrat: L'art de la indumentària a la Catalunya del segle XIV. Tesis doctoral, Facultad de Geografía e Historia, Universidad de Barcelona. 2011.
  • Benito Vidal, María Purificación: La moda en la Valencia del siglo XV. Real Academia de Cultura de Valencia. 2003.
  • Bernis Madrazo, Carmen: Indumentaria Medieval Española, Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, 1956.
  • Davanzo Poli, Doretta: La moda en la pintura y en los documentos. Catálogo sobre Lorenzo Lotto. Retratos, Museo Nacional del Prado. Madrid, 2018.
  • Fresneda González, Mª de las Nieves: Atuendo, aderezo, pócimas y ungüentos femeninos en la Corona de Castilla (Siglos XIII Y XIV). Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia del Arte I. 2013.
  • Sigüenza Pelarda, Cristina: La moda en el vestir en la pintura gótica aragonesa. Institución “Fernando El Católico”, Excma. Diputación de Zaragoza. 2000.

 

Publicado el 11/03/2019 por Consuelo Sanz de Bremond Lloret, Investigadora 0 544

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